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¿Qué es el CHAMANISMO?

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El chamanismo es un conjunto de métodos que nuestros antepasados comenzaron a desarrollar hace miles de años con un propósito de sanación, conexión, empoderamiento personal y resolución de conflictos. Se ha practicado en muchas culturas indígenas de América del norte y del sur, Australia, Nueva Zelanda, centro y norte de Asia oriental y norte de Europa y África. La cultura occidental perdió su conexión con el conocimiento chamánico durante siglos, lo que nos distanció de nuestro legado ancestral.

 

Como seres humanos hemos experimentado un progreso evolutivo en nuestra existencia, marcado por una evolución tecnológica constante y un profundo cambio psico-sistemático. Nuestro impulso siempre ha sido y será la búsqueda de los supuestos “ideales” de vida, salud, poder y felicidad que la propia sociedad nos va “exigiendo” alcanzar.

Sin embargo, en este camino de búsqueda, nos hemos distanciado de nuestra conexión con la esencia misma de la vida, la naturaleza. Esta desconexión nos ha impedido comprender aspectos cruciales de nuestra existencia, como la muerte y sus procesos, la concepción de nuestros hijos, la enfermedad, la sexualidad, el amor, el lazo familiar y nuestros propios llamados del alma.

En la era actual, el chamanismo emerge de forma orgánica, invitándonos a reconectar con lo primordial y a redescubrir la sabiduría ancestral en nuestra vida cotidiana.

La humanidad, como colectivo, experimenta una llamada a transformar nuestra forma de crear y relacionarnos con la vida. Este cambio nos invita a vivir de manera consciente, en armonía con la naturaleza, abrazando la sabiduría innata de la Tierra para comprender nuestra relación con la propia existencia.

En este contexto, el chamanismo nos brinda técnicas y rituales que nos permiten recordar una consciencia olvidada. Nos invita a explorar y comprender la manera en que se entrelazan nuestra realidad y nuestra identidad.

El chamanismo nos revela cómo en nuestra realidad, lo invisible se fusiona y co-crea lo visible. Es en esta revelación donde iniciamos un profundo proceso de sanación, reconociendo las cualidades del camino del alma, del espíritu y del ego.

A través de la autoexploración en el viaje chamánico y los diversos rituales, cada practicante de chamanismo experimenta de forma única lo que debe ser desvelado en su camino evolutivo. Encuentra comprensión, amor y significado en su propio ser, y esto es de un valor incalculable.

El chamanismo no es una religión ni un dogma; es un portal ancestral que nos brinda la oportunidad de sentir, explorar y comprender la vida en su esencia más pura.

EL TERMINO “CHAMÁN”

La palabra “Chamán” tiene su origen en la lengua tungus de Siberia y ha sido adoptada por la mayoría de los antropólogos para referirse a individuos de culturas no occidentales que anteriormente se conocían como “médicos “, “hechiceros”, “curanderos”, “encantadores”, “magos” y “videntes”. Sin embargo, estos términos a menudo llevan consigo una connotación negativa o un juicio social, derivado de diferentes movimientos históricos, creencias religiosas y lamentablemente, casos de abuso de “poder” que han manchado el caracter sagrado que ancestralmente tantas mujeres y hombres han significado para sus comunidades.

El término “chamán” ha sido utilizado en muchas ocasiones desde una perspectiva egóica y en detrimento de la verdadera esencia de esta cosmovisión sagrada. Por ello, en nuestra escuela, utilizamos el término “practicantes de Chamanismo” para aquellos que recuerdan, integran en sus vidas y/o ofrecen servicios desde esta sagrada práctica.

De acuerdo con la definición de Michael Harner (antropólogo), un practicante de Chamanismo es una persona, ya sea hombre o mujer, que entra voluntariamente en un estado alterado de conciencia. Este estado les permite conectarse con una realidad que normalmente permanece oculta, adquiriendo así sabiduría, información y sanación, que pone al servicio de su comunidad.

Además, desde nuestra escuela añadimos que…..

 –Los practicantes de chamanismo son capaces de ver sus propias heridas como fuentes de amor y comprensión, descubriendo su propia medicina interna para después ponerla al servicio de la comunidad.

-Los practicantes de chamanismo se sienten en unidad con el todo, se sienten parte de la naturaleza, se comunican con los seres que habitan los diferentes mundos y lo hacen  desde un sentimiento de comunión, respeto y conciencia.

La práctica Chamánica, se acaba convirtiendo en un estilo de vida, en donde se integra la unión del Espíritu y la Materia, la unión de la intención y la devoción.

Las sesiones chamánicas profesionales emplean una amplia variedad de técnicas tales como la recuperación del Alma, sanación Kármica, trabajo en vidas pasadas, extracción de memorias limitantes, sanación de lazos sexuales, trabajo con los ancestros, psicopompo (ayudar a los ancestros a cruzar a la luz)…etc

 

ORÍGENES DEL CHAMANISMO

 El chamanismo es una práctica muy antigua, llevada a cabo a lo largo de todo el planeta desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo. El chamanismo es la conciencia del ser un individuo que sabe que está unido al todo gracias a una red “invisible” a la que ahora le llamamos energía. Además, es la conciencia del saber que no estamos solos, que hay vida más allá de lo físico y que se puede conectar con ello desde otros sentidos y herramientas.

Existe un concepto, que podríamos decir que es fundamental para comprender la historia y la evolución del Chamanismo, que es el Animismo.

El Animismo es una de las formas más antiguas de cosmovisión y creencia espiritual de la humanidad. Se basa en la idea de que todo lo que existe en la naturaleza, ya sean seres vivos o inertes, poseen un espíritu o una esencia vital.

El ser humano comienza a desarrollar su percepción cognitiva e intuitiva y en cierto instante de la historia de la evolución, comienza a percibir que se puede comunicar con un árbol, con el fuego, el viento…comienza a sentir y a tener la certeza que todo lo que le rodea tiene un espíritu y se puede comunicar con él. 

Existen escritos y pinturas rupestres, que explican como este concepto está ya presente incluso antes de que el ser humano descubra el fuego.

En ese instante de la evolución, el ser humano comienza a explorar esa comunicación intuitiva y a través de élla comienza a darse cuenta y a certificar que puede adquirir comprensión, sabiduría y “sanación” que hace referencia a su relación con su entorno y a su propio camino como ser humano.

Es, en esa apertura de consciencia, cuando el ser humano comienza a crear dinámicas y rituales de conexión. En dichos rituales de conexión, comienzan a explorar,  estructurar y transmitir toda esta cosmovisión viva y evolutiva que trasciende tiempos y vidas, que hoy se reagrupa a través del término Chamanismo.

Los antiguos pueblos ancestrales o más primitivos basaban su tecnología social, médica y curativa en estas premisas, desarrollando las capacidades naturales del chamán y desarrollando unos sistemas que curiosamente son bastante uniformes a lo largo de la tierra y a lo largo de diferentes culturas que nada tienen que ver las unas con las otras. 

Diversos pueblos separados en el tiempo y en la distancia llegaron a las mismas conclusiones miles de años atrás, dando origen así a técnicas “gemelas”, que además han perdurado en el tiempo, llegando como una valiosa sabiduría ancestral a nuestros días. 

El Chamanismo está vivo y en cada sociedad, cultura y época, su cosmovisión se integra de forma orgánica y natural a las necesidades del entorno y del momento.

El Chamanismo es una cosmovisión, que muchos también la nombran como una filosofía de vida. Es necesario, que en la actualidad preservemos el caracter sagrado que late desde el chamanismo.

En nuestra escuela, no utilizamos el consumo de ningún tipo de sustancia en ninguna de nuestras propuestas / formaciones.